Padres e Hijos

"He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición" (Malaquías 4:5-6).
Aquí en este pasaje vemos que Dios hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, "no sea que Yo venga y hiera la tierra con maldición". Imagínese que tan importante es la relación entre padres e hijos, que Dios lo pone como una condición. Quiere decir que la presencia de Dios pudiera no ser para bendición, si no podría venir como maldición si hubiera enemistades entre padres e hijos.
Como creyentes, solemos pedir la presencia de Dios en nuestra vida, pero si no tenemos una correcta relación familiar en la identidad correcta como hombres, ya sea como padres o como hijos, la presencia de Dios no será una manifestación de bendición si no una manifestación de maldición; vemos entre otras cosas que Dios nos deja principios en las Escrituras para aprender como regresar el corazón de padres a hijos y de hijos a padres. Vamos a ver unos pasajes que nos van a retar y nos van abrir las Escrituras, y nos enseñara como vivir mejor esta relación.
"He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta" (Salmos 127:3-5)
Los hijos no son una carga, no son un peso. En la cultura latinoamericana se vendió la idea que la familia pequeña vive mejor, de que no deberíamos tener muchos hijos; pero la Palabra dice: "herencia de Jehová son los hijos", no es algo que se pueda abortar, no es un producto. Tampoco se trata de algo que llegó por casualidad, que pueda desecharse, se trata de un ser humano. Solemos pensar que Dios le da hijos a los hombres, en el libro de Malaquías señala que nosotros somos los que le damos hijos a Dios.
Dice el Señor que en Él hay abundancia de Espíritu. Él podía haber hecho a mil hombres o un millón y soplar sobre ellos. Aunque haya abundancia de Espíritu sólo sopló una vez sobre un hombre y ese hombre fue Adán. Y nos preguntamos, ¿por qué Dios hizo eso así? Porque buscaba una descendencia para Él, es decir, que nosotros le diéramos hijos a Él, ese es el diseño. Por eso este pasaje: "herencia de Dios son los hijos", Dios nos permite una riqueza para que le digamos a Él: "Tengo algo que ofrendarte, tengo algo que presentarte".
El salmista dice: "Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud" (Salmo 127:4). La valentía no tiene nada que ver que seas capaz de pelear a golpes con otra persona o hacer deportes extremos. La valentía tiene que ver con ponerle dirección a tus hijos, son como flechas que el valiente apunta y lo lanza a donde debe lanzarlos. No tiene nada que ver con los arranques emocionales de pelear contra otro, la valentía tiene que ver con la hombría de decir hijo o hija "ustedes van a vivir hacia esa dirección, porque Dios me los ha encargado a ustedes para que vivan para Él". ¡Eso es valentía!
"Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta" (Salmos 127:5).
En el momento en el cual alguien te critica, murmura de ti, habla de tu persona, trata de hacerte daño, se levantan enemigos; pueden decir muchas cosas en tú contra, pero cuando ven a tus hijos viviendo en la voluntad de Dios no eres avergonzado, porque estas en el lugar de jucio respaldado por la vida familiar de tus hijos.
"Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley. Porque yo también fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre" (Proverbios 4:1-3)
Un padre ante un hijo le enseña cordura. Todos los hijos son delicados y únicos delante de su madre, cuando dice que él también fue instruido. Él me enseñaba retenga tu corazón mis razones guarda mis mandamientos y vivirás. Saben, Salomón hijo de David fue educado por su padre; solemos pensar que Salomón tenía una enorme sabiduría solo por don de Dios, pero él da testimonio que tiene parte de su sabiduría por haberla aprendido de su padre.
En proverbios 1:8 vemos que dice que el hombre les da instrucciones al hijo y la madre dirección. El padre da la instrucción, la parte práctica, enseña como se vive, como debe comportarse y como actuar. La madre, ella da dirección, la parte teórica, le enseña como leer las Escrituras.
Cuando en la casa la madre les enseña a sus hijos la parte teórica y el padre no les enseña la parte práctica vemos, como consecuencia, jóvenes que pasaron tiempo en la congregación, pero por falta de enseñanza del padre se alejan del propósito de Dios. Tu hijo puede estar en la iglesia con su madre, pero si tú estás mirando un partido de futbol o una película, tu hijo no va a tener todo el resultado adecuado. Hasta que tú no lo tomes y le digas: "ahora si hijo, yo no sólo voy a estar allí, si no que también te enseñaré como se aplica esta palabra". Es nuestra responsabilidad como padres.
Cuando Salomón pecó y se puso a construir templos a dioses paganos, Dios le dice que por amor a su padre David no le quita el reino. Lo mejor que le podemos heredar a nuestros hijos no son riquezas, ni bienes, lo mejor que le podemos heredar a un hijo es que como padre tengamos un pacto con Dios.
En Proverbios 3 versículos del 11 al 14, veamos otro principio, la disciplina que nos enseña la Palabra produce sabiduría. Según este pasaje se habla de dar disciplina a los hijos, no es necesariamente golpes. Disciplina es entrenamiento. Cuando un atleta se disciplina significa que se entrena, sistemáticamente se va desarrollando en un entrenamiento hasta llegar a una meta y ser eficaz en aquello que quiere conseguir. El deseo de Dios es que haya una reconciliación entre padres e hijos, tiene que haber una restauración, llevándonos mejor, perdonándonos y pasar por alto los agravios del pasado. Haciendo la voluntad de Dios.
Pastor Roberto Tinoco
Escuela de Gloria para Hombres
Junio 2010, Mérida - Venezuela
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