Comunicación en el matrimonio. II Parte

4 Niveles de comunicación
En la primera parte de este estudio mencioné el modelo de la naranja como ejemplo de comunicación, todos alguna vez hemos comido esta fruta iniciando desde el principio esto es quitando la cáscara –concha- hasta llegar a la pulpa de la fruta.
Primer nivel.
Comunicación periférica o tangencial. Es la comunicación que sólo roza la naranja esto es la comunicación que se limita a las preguntas de sucesos externos o de terceras personas. Un ejemplo de esta comunicación es: ¿Cómo te fue?, ¿Qué hiciste en el trabajo?, ¿Cómo están los niños? O frases como: ¡Hola!, ya llegué, o ¿a dónde vas? Etc. aunque te parezca extraño pero hay matrimonios cuya comunicación nunca pasa de este nivel, solo hablan de lo externo a ellos, de los acontecimientos que suceden a su alrededor, en nuestro modelo de la naranja tan sólo la tocan de vez en cuando, y cuando la hacen es para seguir de largo con otro tema.
Segundo Nivel.
Empezando a penetrar. Es necesario penetrar la cáscara de la naranja, esa piel a veces un poco dura que le cubre y protege. En los matrimonios esta cáscara es el escudo que muchos levantan para que no conozcan de ellos más allá de lo que ellos quieren dar a conocer, cuando se les pregunta cómo se siente ante un evento o situación, o cuál es su forma de pensar respecto a una decisión tomada o por tomar, en muchos casos no permiten pasar más allá, no muestran ni dan a conocer sus pensamientos, pero cuando se empieza a penetrar y se permite al esposo o esposa conocer un poco más de nuestro interior, esto es nuestra manera de pensar empezamos a traspasar esa cáscara que protege la naranja en este caso el corazón, donde radican los sentimientos y pensamientos más íntimos del ser.
Tercer nivel.
La membrana amarga. Esa piel delgada color blanco que cubre los gajos de la naranja, suave pero amarga. Cuando empezamos a abrir nuestro corazón a una comunicación más profunda suele surgir situaciones amargas o difíciles de manejar, no nos justa que nuestra pareja se entere de nuestras debilidades ni temores, de nuestras áreas frágiles, ¿Qué te pasa? ¡Nada! respondemos, te veo angustiado, ¿algo te preocupa? ¡no! Estoy bien, déjame en paz. Lo que sucede es que no queremos que traspasen este nivel, no queremos dar a conocer nuestro verdadero estado de ánimo, o nuestro temor, o los recuerdos del pasado que aún no han sido sanados. Sin embargo cuando decidimos abrir nuestro corazón y pasar ese nivel siendo sinceros y abiertos en nuestra comunicación estamos dando a conocer nuestro interior y preparando el terreno para disfrutar de lo más mejor de la comunicación, en la naranja es la pulpa lo que disfrutamos.
Cuarto nivel.
La pulpa de la naranja. La comunicación profunda, sincera e íntima que permite el conocimiento de todas nuestras áreas sin ocultar nada a nuestra pareja, se acaban las zonas oscuras, ya no hay secretos que nuestra pareja no debe saber, decimos como nos sentimos ante diferentes situaciones, expresamos lo que deseamos, lo que nos gusta o disgusta en nuestra relación, ya sea conductas que se repiten, hábitos no controlados y aún situaciones en nuestra relación sexual que muchas veces no se mencionan por falta de comunicación o por no haber aprendido a comunicarse desde el corazón al corazón.
La palabra nos dice que Adán y Eva estaban desnudos y no se avergonzaban, ellos eran trasparentes, tenían un corazón abierto uno al otro. ¿Puedes tu mostrar todo lo que hay en tu corazón sin avergonzarte ante tu pareja? Cuando se oculta algo, o se distorsiona la verdad, la vergüenza aflora al ser descubierto.
En estas cuatro etapas o niveles de comunicación ¿en dónde te ubicas tú? ¿Eres de los que tan solo preguntan por lo externo sin importarte lo que se sienta o piense? O eres de los que están dispuestos a trabajar en levantar esa cáscara que nos impide empezar a penetrar hacia el núcleo de la comunicación, el corazón. ¿Estás dispuesto, o dispuesta a pasar el momento muchas veces amargo al reconocer alguna verdad, debilidad o inseguridad? Y si eres de los que ya están disfrutando de lo mejor de una relación, la comunicación profunda, íntima y sincera entonces solo puedo decirte sigue ejercitándola y fortaleciendo día a día en sinceridad y confianza mutua.
Apóstol Luis García Zamora
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