Comunicación en el matrimonio. I Parte

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La comunicación uno de los factores indispensables para el éxito en nuestras relaciones. Sin comunicación no se llega a ningún lado, la más mínima de las relaciones necesita necesariamente de una comunicación efectiva para llevarse a cabo, cualquier proyecto, programa, plan etc. fracasa si no se cuenta con este regalo que Dios diseñó y entregó al hombre como máximo exponente de la comunicación. Una de las primeras tareas de Dios con el hombre fue enseñarlo a comunicarse, la Biblia nos enseña como Dios venía por las tardes a la hora de la siesta y paseaba con Adán, caminaba con él y le enseñaba los principios fundamentales de una relación, la comunicación sincera, transparente y directa entre dos seres, uno eterno y poderoso, otro creado a la imagen y semejanza de su creador.

Después le dio compañera idónea, Adán no podía comunicarse de la misma manera que lo hacía con Dios con los animales a los cuales les ponía nombre, necesitaba otro ser igual a él, creado también por el mismo que a él lo creó para que fuera receptor del contenido de su corazón y a la vez comunicador de sus más íntimos y profundos sentimientos. Y Dios creó a la mujer y en todas las órdenes que Dios les dio la comunicación es fundamental para el éxito de las tareas encomendadas por Dios, Él creó al hombre con un propósito y sin la comunicación ese propósito no puede cumplirse.

Vivimos en el siglo de las comunicaciones, el hombre es capaz de comunicarse con una nave que a miles de kilómetros de la tierra navega por el espacio con rumbo hacia las estrellas, los jóvenes de nuestra generación han desarrollado cualidades extraordinarias para comunicarse por medio de los celulares aunque el contenido de lo comunicado no siempre es de beneficio o provecho en cualquier área, ya no nos sorprende los adelantos que en materia de comunicación vivimos día a día de una manera vertiginosa, aún los bebés cuentan con sistemas inalámbricos para trasmitir su dulce y melodioso llanto a cualquier hora del día o de la noche a la apartada habitación de sus padres y recibir atención inmediata de ellos, y nos preguntamos ahora ¿y el progreso de la comunicación entre las parejas? ¿Por qué los matrimonios han perdido el plan original de Dios de comunicarse con transparencia y fidelidad? Esta pregunta surge de la experiencia que como consejero matrimonial he tenido en los últimos 10 años, un alto porcentaje de los problemas entre los matrimonios están basados en la falta de comunicación entre ellos, o la mala o deficiente comunicación que existen en su relación. Para dejar claro los conceptos anteriores es importante establecer una corta definición de lo que es la comunicación o mejor dicho de lo que debería de ser la comunicación en el matrimonio y la familia: Comunicar es la capacidad de trasmitir de una manera libre los pensamientos, inquietudes, dudas o temores siendo sinceros y honestos sin ocultar áreas de nuestro corazón. Es importante recordar que mínimo se necesitan dos personas para que exista la comunicación entre dos seres; la única comunicación que se puede dar cuando el hombre está solo es con Dios cuando tiene el Espíritu Santo en su corazón.

Importancia de comunicarnos correctamente.

Somos hoy el resultado de lo que hemos vivido hasta ayer; y mañana seremos el resultado de lo que hoy hagamos, es necesario que aprendamos a trasmitir a otros el ayer, el hoy y el mañana de nosotros, más cuando ese otro es nuestra(o) ayuda idónea en la vida.

Yo nací gracias a Dios en una hermosa y bella familia donde el amor, los principios morales, el orden y la disciplina fueron las bases fundamentales de nuestro crecimiento, siempre doy gracias a Dios por los padres que él me dio o mejor debería decir por los hijos que les dio a mis padres, así como le agradezco los hijos que nos ha dado a nosotros; también le agradezco a diario por la esposa que él me dio, también criada bajo principios de amor, morales y de obediencia, pero fue necesario que nos comunicamos uno a otro nuestras costumbres y forma de ver diferentes aspectos de la vida, siempre tengo presente los consejos de mi padre, él me decía: fíjate en la familia de la que va a ser tu esposa porque ella va a ser un reflejo de ellos. Ambos tuvimos buenos y responsables padres, pero nuestras costumbres en algunas áreas fueron diferentes, y tuvimos que comunicarnos, abrir nuestro corazón y darnos a conocer el uno al otro con el fin de construir una bella, profunda y sólida relación que después de 24 años sigue creciendo todos los días comunicándonos de adentro de nuestro corazón hacia a fuera del centro hacía la periferia; más adelante hablaré del modelo de la naranja en la comunicación. todo lo que sentimos, queremos, nos gusta o desagrada, así como nuestros sueños y visiones. En la medida en que vivimos conforme a los principios y deseos de Dios nuestra relación se enriquece y afianza cada día más.

Continuará...

Apóstol Luis García Zamora
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